El futuro próximo es inquietante. A la crisis se la ha llamado "desaceleración" (un bonito término bursátil) para que no cunda el pánico, pero la realidad es que la situación es insostenible y los abusos y manipulaciones son ya muy evidentes. La tormenta perfecta se avecina, que cómo llaman los expertos analistas económicos a esa serie de crisis unidas de las que no se hallará salida por su impacto. El petróleo se acaba y su desesperado último monopolio es una lucha sin cuartel. Los bancos no pueden esconder más que están en bancarrota y que han inventado dinero que no existe (buscar el documental Money as debt para comprender qué estoy diciendo). Y eso que siguen moviendo ingentes cantidades de dinero en paraísos fiscales y que, con toda la cara del mundo, siguen mostrando "beneficios".
El sistema no aguanta más. La crisis es generalizada y EEUU, como país sede y cabecilla de este entramado de poderosos, no puede inventarse más patrañas. Sus aliados europeos comienzan a flaquear temblorosos de la desestabilidad económica y otros miedos que se les avecinan. Los países que podrían socorrerlos ya atisban su poder y no van a acudir en ayuda. Dentro de cada sistema han comenzado a rebelarse sus propios miembros y a boicotear sus estrategias. Ya todo el mundo que sabe lo que sucede conoce que el final está próximo y que la solución es la caída del mercado (que es como se denomina ahora al capitalismo).

EEUU, es decir, un grupo de líderes de la industria militar, económica e industrial, intenta crear una salida que les haga resurgir. Como siempre, han creado su futuro fabricando de la nada lo que necesiten, sean guerras, atentados, manipulaciones políticas y demás desordenes causados por sus secuaces ejércitos secretos.
EEUU y sus aliados (otro grupo de personas poderosas de Europa y Oriente con control sobre importantes industrias y riquezas) decidió que su salida era crear una situación que despistase a la gente de la crisis y a la vez le haga salir de ella. El resurgir de sus industrias sería inminente si hubiera una guerra, por eso apuntan como objetivo atacar a Irán, y lo lograrán sea como sea, pero esta vez sin la oposición de la humanidad.
La guerra de Irak se retrasó por la fuerte oposición pública, pero fuimos manipulados y la aceptamos sin hacerles pagar las consecuencias. Fuimos muy débiles. Ahora ya hemos escarmentado y, aunque invisible, nuestro poder es más evidente. El sistema va a caer en breve y con ello vendrá nuestra salvación. Aunque muchos piensen que es una locura, la única manera de librarnos de este control es ser libres. Entonces tendremos que reorganizarnos por completo, pero eso es menos complicado de lo que podríamos pensar. Lo analizaré en el siguiente post.
El ser humano se las apaña muy bien cuando quiere y sobrevivirá. Lo que viene es algo maravilloso, pero eso no quiere decir que lo vayamos a pasar estupendamente. Sufriremos más en la medida que perdamos la ilusión y no contraataquemos con velocidad. Cuanto antes nos rebelemos, menos costará el proceso de cambio. El cambio es interior en su origen. Sólo el despertar del ser humano logra que esta revolución camine. Quiero ser optimista y pensar que más gente va a abrir sus ojos pronto y va a dejar de ser un ente dormido enganchado a los programas basura que consume sin control mil cosas inservibles. Dentro de poco llamaremos "sufrir" a lo que ahora estamos sintiendo; ahora que nos creemos libres y felices. Falsa felicidad, falsa libertad. Necesitamos recomponer la escala de valores.
Necesitamos ser útiles, útiles para la humanidad, útiles para nosotros mismos. Dar sentido a nuestra vacía vida. Se comienza desde el amor, desde el simple amor a los demás, dejando de ser parásitos del sistema y de los otros. De ahí se pasa a concienciar, a ayudar a los demás a despertar. Cada uno sabe hacerlo a su manera, y en ese camino crecemos y aprendemos. Es nuestra misión ahora, despertar y elevar la conciencia de este planeta. Porque así, dormidos, no siendo conscientes de la realidad estamos avocados a la autodestrucción.
Eso no lo niega nadie. Ahora todos los científicos aseguran que vamos hacia la extinción, de un modo u otro. Yo soy optimista, porque creo en el ser humano y porque creo que esta mentira se termina por fin. Por ello y porque me lo dice mi corazón. Preparémonos pues para luchar, para reclamar lo que nos es justo. Queremos ser libres y no lo somos. No debemos contentarnos porque tenemos auto, casa y un sueldo mínimo. Eso no es ser feliz, no es una dicha continua, siempre queremos más. Eso no es vivir, eso sí que es sobrevivir. Somos más que eso, nos merecemos más que eso. Somos seres de luz, almas, no simples autómatas. Debemos luchar por ser verdaderamente libres.
Eso nosotros que podemos. Porque la mayoría del planeta no está en nuestra posición. Llaman vivir a tener una bicicleta, una choza y a comer una vez al día. Eso los que tienen algo que comer. Estamos muy cómodos en el sillón, ya es hora de rebelarnos. Estamos dormidos, muy acomodados en nuestra sociedad del bienestar. Pues eso se acaba. Vamos a compartir todos lo que es luchar, vamos a estar todos a la par, primer y tercer mundo (no sé dónde queda el segundo, que nunca lo nombran).
Eso sucederá si no formamos parte de la revolución, de la que ya ha comenzado. ¿quieres permanecer quieto? ¿Excusando tu mente todo lo que sabes es cierto? Aprovechándote de un sistema que hunde a los demás para que tú te compres un nuevo teléfono y un nuevo auto? Yo no quiero vivir así, por eso estoy en lucha interna, en rebeldía. Y cada uno puede actuar según sus posibilidades. Algunos simplemente informándose, otros concienciando, otros actuando.